RETO 2. Animemos a mano I: Cojamos el lápiz

Hola a todos y a todas,

Os presento mi flipbook titulado «El último rebote» que trata sobre una pequeña pelota que cobra vida y recorre la escena a base de rebotes, impulsada por su energía y curiosidad. Tras encestar y alcanzar su punto máximo, su último impulso es tan fuerte que rompe la cama elástica que la lanzó.

Espero que os guste:

Enlace video YouTube : https://www.youtube.com/watch?v=teQFDtLrmIw

Análisis de la animación

En esta animación me he centrado en algunos principios que trabajamos en la primera PEC. Uno de los más importantes ha sido el squash and strech, que he utilizado para dar mayor elasticidad y sensación de velocidad a la pelota. También he trabajado el movimiento en arcos, para acompañar de forma más natural la trayectoria de la pelota durante los rebotes.

Asimismo, he empleado el principio de anticipación, ya que cuando la cama elástica se hunde hacia atrás antes de impulsar la pelota, se anticipa al espectador que la pelota va a salir disparada. En el último rebote también juego con este principio para engañar al espectador, puesto que parece que la cama elástica volverá a impulsarla como antes, pero en realidad termina rompiéndose.

Idea inicial

La idea inicial del proyecto era trabajar varios de los principios básicos y realizar una animación fluida. Quería escoger una acción que me permitiera mostrar algunos de estos principios, especialmente el squash and strech, ya que es uno de los que más me gusta.

Para evitar el plagio, he intentado no copiar directamente vídeos de internet, aunque sí he recogido algunas ideas y referencias a partir del material que nos ha proporcionado el profesor en clase.

Proceso de trabajo

El proceso de trabajo ha consistido principalmente en calcar y mover la pelota fotograma por fotograma, utilizando la luz de la pantalla de un móvil para poder ver el dibujo anterior.

Para el fondo, que permanece estático durante toda la animación, he utilizado el primer fotograma como referencia y lo he ido replicando hasta el último fotograma, de manera que se mantuviera la coherencia visual.

También he utilizado fotogramas clave, por ejemplo, el momento en el que la pelota encesta, ayudándome a entender dónde debía terminar la acción y, en algunos casos, trabajar la animación desde ese punto hacia atrás.

Durante el proceso, aproximadamente cada cinco fotogramas, he revisado la secuencia para comprobar que el movimiento funcionaba correctamente y que la animación fluía de manera natural.

Un saludo,

Carlos Guillén

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